Productividad: resolviendo el acertijo (I)

La forma más confiable para lograr el progreso gradual en su vida es la mejora continua de su productividad. Sin embargo, ¿en qué consiste la productividad? ¿por qué algunas personas exhiben mucho más que otras? En el campo de la economía, se entiende por productividad al vínculo que existe entre lo que se ha producido y los medios que se han empleado para conseguirlo (mano de obra, materiales, energía, etcétera). La productividad suele estar asociada a la eficiencia y al tiempo: cuanto menos tiempo se invierta en lograr el resultado anhelado, mayor será el carácter productivo del sistema.
La productividad requiere una norma ética a través de la cual pueda ser evaluada. Después de todo, cualquier persona lo suficientemente sensata reconocería que no todo trabajo que sea física y mentalmente agotador es necesariamente productivo. Mientras que cavar un agujero para colocar una viga de acero que soporte un rascacielos es un buen ejemplo de productividad, la excavación del mismo agujero con la intención de taparlo de nuevo no lo es; es más, podría incluso considerarse contraproducente debido al coste de oportunidad (aquello a lo que un agente económico renuncia al elegir otra cosa) que conlleva.

Productividad

El parámetro con el cual se debe juzgar a la productividad es el desarrollo del ser humano, entendiéndose éste como la adopción de nuevas ideas o formas de pensamiento, que le permitan al individuo generar nuevos comportamientos y actitudes, que a su vez den como resultado una mejora en su calidad de vida. Siempre que una acción llevada a cabo por un individuo contribuya a su desarrollo -o contribuya al de alguien más sin menoscabo del suyo propio- puede denominarse productiva. Cada vez que una acción impida directamente el desarrollo de un individuo o el de otros, puede ser llamada una actividad destructiva.

Es fundamental tener en cuenta que la productividad de cualquier emprendimiento no necesita tener ninguna relación con las opiniones o sentimientos de quienes estén involucrados. Una tarea de poca productividad, por ejemplo, podría dejar a una persona físicamente agotada, emocionalmente fatigada e intelectualmente entumecida. Por otro lado, es posible que determinadas tareas de monumental importancia sean llevadas a cabo por alguien que sólo ha ejercido una pequeña fracción de todo el esfuerzo del que es capaz.

Además, es posible –y a veces frecuente- que un individuo que esté involucrado en una actividad productiva, odie lo que esté haciendo y en vez de eso quiera dedicarse a algo mucho menos productivo o incluso contraproducente. Sin embargo, sólo a través de los cambios físicos objetivos que dicho trabajo produce en el mundo, el individuo se verá beneficiado a largo plazo y muy probablemente reconocerá tales beneficios a posteriori. Para ilustrar esto, sólo basta tener en cuenta que la mayoría de los niños pequeños preferirían correr en círculos en el patio de su casa que aprenderse las tablas de multiplicar. Sin embargo, con el tiempo, prácticamente todos ellos reconocerán que lo último hizo una contribución positiva mucho más significativa en sus vidas que lo primero. El que a usted le guste el trabajo que hace o que, por el contrario, lo agote y/o aburra, son cuestiones que no tienen nada que ver con la productividad inherente a dicha actividad. Sin duda no son cuestiones insignificantes y de hecho son relevantes cuando se busca maximizar la productividad. Pero la distinción entre la evaluación subjetiva de nuestro trabajo y sus consecuencias objetivas debe quedar clara. En la segunda parte de esta serie, analizaré los dos componentes principales de la productividad: el decisional y el cuantitativo.

Hasta la próxima publicación.

Dennys Caldera Boka

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2 thoughts on “Productividad: resolviendo el acertijo (I)

  1. También me parece importante distinguir el tipo de actividad productiva en donde el factor humano puede ser crítico. Por ejemplo el ser parte de una cadena productiva envasando fruta es muy distinto a un profesor de aula que enseña a niños. En el segundo caso, el ánimo y la motivación subjetiva son factores que si influyen en los resultados.

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    1. Muchas gracias por tomarse el tiempo para dejar un comentario Sr. Roberto Soto. Estoy de acuerdo en que el ánimo y la motivación (ambos de naturaleza subjetiva) tienen un papel importante en la productividad, tal como lo comenté al final del artículo: “Sin duda no son cuestiones insignificantes y de hecho son relevantes cuando se busca maximizar la productividad“. Sin embargo, insisto nuevamente en que no debe confundirse nuestra evaluación subjetiva con las consecuencias objetivas de lo que hacemos, ya que no siempre podremos realizar tareas que nos produzcan placer y nos generen entusiasmo pero sí está bajo nuestro control comprender los efectos de nuestra labor, para así buscar formas de aprovechar al máximo dichos frutos e ir mejorando gradualmente.

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