Pienso, luego emprendo.

Al tratar de emprender cualquier proyecto de negocios, la forma en la que aborde sus procesos mentales es vital. Precaución, prudencia y una buena dosis de escepticismo deben primar antes de embarcarse en algún emprendimiento. Por lo tanto, el enfoque adecuado con respecto a nuestras propias ideas es el primer tema que debe ser evaluado.

La palabra emprender ha sido “sazonada” con romanticismo en las últimas décadas. Más allá del rol preponderante que cumplen la pasión y la perseverancia en el juego del emprendimiento, para una mente racional ninguna idea está exenta de un examen crítico. Emprender es un acto del pensamiento, concebido y planificado con el propósito de ser accionado hacia objetivos claros de intencionalidad. Es una formulación metodológica adquirida a través de la armonización entre la teoría y la práctica. Quien emprende toma un riesgo, por tal motivo, es conveniente –o más bien imperioso- usar una herramienta esencial que es propia de la mente humana para aminorar tal riesgo: el pensamiento crítico.

Pensamiento Crítico

El pensamiento crítico es un ejercicio del intelecto que permite realizar juicios y tomar decisiones luego del análisis, evaluación y contraste de argumentos, afirmaciones, puntos de vista y evidencias. Éste nos permite razonar correctamente, tomar decisiones informadas y autónomas y resolver problemas complejos. Todos hemos tenido una idea brillante en la vida (quizás muchas), de esas que (supuestamente) nos harían millonarios. De igual forma, todos nos hemos dado cuenta, tarde o temprano, que dicha idea por sí sola no tenía mucha utilidad si no estaba acompañada de un análisis objetivo y una planificación lo suficientemente detallada sobre cómo plasmarla en un plan de negocio.

Es sumamente curioso como una gran cantidad de personas decide ‘lanzarse’ al mundo de los negocios sin paracaídas. Se dejan llevar por la emoción del momento, la euforia por esa idea ganadora y la fe en el “inevitable” éxito. Lo cierto es que al analizar cualquier idea de negocios, es esencial no dar nada por sentado al principio -incluyendo las propias opiniones, teorías, y predisposiciones con respecto a tal idea. Debe estar mentalmente preparado para rechazarla, bajo ciertas condiciones claro está. Si una cantidad considerable de evidencia refuta su teoría, entonces es hora de revisarla. Lo ideal es que la evidencia provenga de varias fuentes, ya que es posible que una sola no sea del todo fiable o sea interpretada erróneamente. Entre las posibles fuentes pueden estar sus propias observaciones, las experiencias de aquellos que han demostrado suficiente fiabilidad y los datos históricos relevantes. Incluso la introspección con respecto a sus propias facultades y funciones mentales puede generar evidencias que podrían cuestionar una idea existente. Cuando se tenga esa ‘gran’ idea, es esencial evaluar su aplicabilidad en la vida real así como también sus posibles consecuencias, sean éstas directas o indirectas.

Pensamiento Crítico II

Cada idea que se nos ocurre está ‘incrustada’ en un contexto particular y se basa en supuestos que pueden o no mantenerse en todas las circunstancias. A veces, comprobar si una suposición es válida requiere simplemente una dosis de observación empírica o deducción lógica. En otras ocasiones, sin embargo, el que dicha hipótesis mantenga su validez dependerá de una compleja interacción de factores los cuales puede que sobrepasen nuestros conocimientos o nuestras habilidades de investigación.  Tratar de predecir los posibles escenarios sirve para comprender el impacto de las distintas variables. Por otra parte, en el mundo real, hay literalmente millones de variables -grandes y pequeñas- que pueden afectar directa o indirectamente, cualquier idea, decisión, o sistema. Aun siendo consciente de todas estas variables es imposible cuantificarlas de manera medianamente precisa y mucho menos predecir su impacto con exactitud.

¿Significa esto que no es conveniente aventurarse en algún proyecto? Por supuesto que no. La experiencia de materializar una idea en un proyecto de negocios es sin duda satisfactoria y el aprendizaje que se obtiene es más que invaluable. Sin embargo, es fundamental comprender nuestras propias limitaciones y actuar en función de dicha comprensión. Así que, siga adelante en la consecución de sus metas pero ponga su idea bajo la lupa del pensamiento crítico. Antes de emprender cualquier acción, dese un amplio margen de error. Pregúntese siempre: ¿Cuál es el peor resultado posible? ¿Cuáles serían las posibles consecuencias si mis predicciones fuesen completamente erróneas? En última instancia, si usted hiciera una predicción “demasiado” pesimista, las cosas podrían salir mejor de lo previsto y usted saldría beneficiado por haberse equivocado.

Planifique siempre para ganar pero esté preparado para perder

Hasta la próxima publicación.

Dennys Caldera Boka

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